Escuchar eso en un McDonald’s junto a Trafalgar Square en Londres… eso tiene que significar algo, ¿no?
Por ejemplo, puede significar que somos el único pueblo de este planeta igual de cantoso que los italianos, incluso tenemos más volumen.
Puede significar que como decían mis queridos Faemino y Cansado seguimos siendo “El orgullo del tercer mundo”.
Tras haber estado 5 días en Londres (viaje de placer por fin, turismo, pateo y compras) te das cuenta de lo ruidosos, lo maleducados y ruines que somos los españoles como turistas.
Y digo yo… ¿Qué nos hace ser así? Nos pagamos un viaje a cualquier lado del mundo, y luego intentamos hasta chorizar latas de bebida en un puesto de la calle (ojalá me lo inventara).
Vayamos donde vayamos, damos la nota, se nos oye, se nos ve y se nos… rehuye.
Estos días me he detenido en muchas ocasiones a escuchar lo que otra gente decía (en inglés del bueno, del que hablan allí) al paso de los españoles, y es lamentable la imagen que tienen de nosotros. De hecho, es lamentable la imagen que nosotros mismos damos! Y luego nos quejamos de los turistas que nos vienen aquí…
Pues eso, señores… a shupahla!
